domingo, enero 16, 2022
Inicio DEPORTES Sin hinchas visitantes

Sin hinchas visitantes

- Advertisement -

Por: Andrés Luna Montalvo.

“Tiene que retirarse la camiseta” o “colóquese una chompa encima” son, en el mejor de los casos, las frases que representan la violencia normalizada en los estadios del Ecuador. El aficionado ha perdido la libertad de asistir a un escenario deportivo con el uniforme de su club preferido, a menos que se restrinja exclusivamente a un sector seleccionado para ellos. Si estás en otra localidad, aunque tu comportamiento sea pacífico y ejemplar, el hecho de estar vestido de una manera diferente te convierte en una amenaza y, peor aún, una víctima.

Las autoridades han optado por la salida fácil pero la más irresponsable, y es la de dar la razón a “los malos”, esos que no toleran colores distintos en los graderíos y no desaprovechan la oportunidad para atacarlos. En un universo racional, una persona podría estar con la camiseta de su club en cualquier localidad siempre y cuando no provoque con un mal comportamiento, pero es más cómodo sancionar, restringir o castigar en lugar de permitir el ejercicio de la responsabilidad individual en los aficionados, los mismos a los que, decían, había que tener enjaulados en el estadio porque en el caso de quitar las vallas protectores, estos actuarían como salvajes e invadirían todas las canchas: hoy pocos son los estadios que aún conservan la jaula, y cada vez son menos.

Las finales de la Liga Profesional masculina entre Independiente del Valle y Emelec no tendrán hinchas visitantes, por una comprensible reducción de aforo debido al rebrote de la emergencia en los hospitales, no obstante, es un buen pretexto para reflexionar una práctica impuesta desde hace mucho tiempo. Pablo Zurita, experto en seguridad de escenarios deportivos, lamenta que en Ecuador exista una cómplice convivencia entre grupos violentos y directivos, mientras al mismo tiempo una familia no puede asistir a una Tribuna porque la hinchada de su club debe estar exclusivamente en una General.

La connivencia con la verdadera violencia viene de varios frentes, los jugadores, que entregan boletos a la barra brava a cambio de guardaespaldas; la policía, que hace “calle de honor” para que vayan en marchas desde su punto de encuentro hacia el estadio; y por supuesto los dirigentes, quienes incluso les proporcionan a las barras bodegas dentro de los estadios para que los verdaderos violentos “guarden todo su arsenal”. “Alguna vez en un operativo, tres horas antes de un partido, con el estadio cerrado, vacío, nuestra sorpresa fue que dentro de los baños estaban hinchas con cuchillos y otros artefactos: los directivos pidieron que por esa vez les perdonemos”, complementa Zurita, uno de los profesionales con mayor experiencia e información en esta rama.

Sin duda los buenos aficionados son muchos más, pero el control de los estadios se lo han entregado a los malos. El día en que un dirigente invite a que los hinchas rivales puedan asistir a cualquier localidad del estadio, con sus camisetas preferidas y sin temor de ser agredidos, habremos dado un paso muy importante para una convivencia armónica en los escenarios deportivos. Mientras tanto, siguen haciendo lo contrario.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

ÚLTIMAS NOTICIAS

DEPORTES