sábado, enero 29, 2022
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Movimientos anti vacunas aumentan frente a las dudas sobre la eficacia de la inoculación

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En Francia más de 100.000 personas protestaron por la obligatoriedad de la vacuna para ingresar a espacios públicos.

La lucha a favor de los derechos individuales provocó un nuevo debate sobre la vacunación obligatoria en Francia, donde miles de personas se juntaron en las calles para exigir «respeto» a las libertades de los ciudadanos. Las protestas se dan después de que la Asamblea Nacional aprobó un Proyecto de Ley que impide a los mayores de 12 años sin vacuna, ingresar en múltiples espacios públicos cerrados (lo que incluiría gran parte del transporte público).

Esto ha puesto en evidencia un preocupante rechazo a las vacunas, pues más de 100.000 personas protestaron a lo largo del país. Una nueva jornada que se suma a las frecuentes protestas en contra de las medidas sanitarias, que han llegado a ser masivas

El temor a los efectos secundarios o adversos, la desinformación sobre el propósito y el funcionamiento de las vacunas, pero principalmente la cada vez más creciente desconfianza sobre la efectividad de estas frente a las nuevas variantes, han provocado que los movimientos anti vacunas atraigan más adeptos.

Si bien múltiples estudios sobre la efectividad de las vacunas se llevan a cabo en diferentes países del mundo, la rápida mutación del virus y la aparición constante de nuevas variantes, hacen que esta tarea sea cada vez más difícil; no obstante, un estudio preliminar de efectividad realizado en Gran Bretaña determinó que la vacuna de Oxford-AstraZeneca no mostraba ninguna protección contra la variante ómicron tras 6 meses de haber recibido la segunda dosis.

Sputnik, la vacuna de Johnson & Johnson y las vacunas chinas brindarían una protección mínima, siendo la vacuna de Pfizer la única en brindar entre un 33% y un 40% de protección tras su segunda dosis; así lo comunicó una agencia médica sudafricana, que realizó un estudio durante las primeras semanas tras la aparición de esta variante.

“Lo que se pierde primero es la protección contra la infección leve asintomática, lo que se conserva mucho mejor es la protección contra la enfermedad grave”, remarco John Moore, experto en virus de Weill Cornell Medicine en Nueva York; añadiendo además que “El objetivo principal de estos inmunizadores, nunca fue detener la infección en sí, sino hacer que la invasión de coronavirus fuera menos dañina para el organismo”.

La protección contra las formas más severas ha mostrado tener un impacto directo en todo el peso que se da a los sistemas de salud, ya que reducir la severidad de las infecciones respiratorias es sinónimo de salas de emergencias menos concurridas y mayor disponibilidad de camas en las salas UCI.

Por lo que sin duda la problemática real, radica en la rápida expansión de Ómicron ya que las personas vacunadas que se contagien podrían experimentar únicamente una infección asintomática o una enfermedad leve y al desconocer que son portadores, podrían transmitir el virus a personas no vacunadas, que podrían enfermarse de forma más grave, y convertirse en una fuente de nuevas variantes.

Redacción: Ángel Cóndor

 

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