jueves, agosto 11, 2022
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Juan Manuel Sislema, otra víctima mortal del paro nacional

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El país despertó con una noticia que puso de luto a muchos sectores, al conocerse el fallecimiento de Juan Manuel Sislema. El compañero de 36 años de la comunidad de Lan Lan, en Punín en la provincia de Chimborazo. Juan Manuel era un profesional, músico y padre de un niño y una niña de 6 y 10 años respectivamente.

Juan Manuel Sislema, se convierte en una nueva víctima mortal del paro nacional, recibió un impacto de perdigones disparado directamente en su cabeza. Estuvo varios días en estado muy crítico y en coma desde el 17 de junio de este año hasta lastimosamente su fallecimiento. Fueron 49 días de agonía, hasta su fallecimiento la madrugada de este 5 de agosto.

Una familia pierde un ser querido, y a ese dolor tan profundo se suma también la angustia y desesperación sobre el estado de salud del otro hermano Sislema, Luis Amado, de 29 años. Quien de igual manera recibió un impacto de perdigones en varias partes de su cuerpo, sigue con vida, pero ha perdido la movilidad en la mitad de su cuerpo.

Sus familiares exigen justicia y reparación para tan dolorosa pérdida, reclaman que esta dolorosa pérdida no quede en la impunidad.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del país publicó en sus redes sociales la noticia del fallecimiento. Condenaron la muerte del hermano Sislema y denunciaron que: “De los crímenes de estado no hay olvido ni perdón”.

De igual manera, el presidente de la CONAIE, se pronunció al respecto. Se solidarizó con la familia Sislema, y rechazó la violencia policial ejercida durante el paro. “Con profundo dolor recibimos la noticia del fallecimiento de Juan Manuel Sislema Minta, oriundo de Chimborazo, otra víctima mortal de la brutal represión de junio 2022.”, expresó Iza.

Asimismo, desde la Alianza de Organizaciones de Derechos Humanos, han expresado sus condolencias y han dicho que: “Exigimos verdad, justicia y reparación para la familia Sislema y para todas las víctimas de la represión. Protestar no puede costarnos la vida”.

 

Lastimosamente, esta muerte se suma a una más del paro nacional de junio. Son 9 ahora las víctimas mortales que deja la respuesta desproporcionada de la Policía Nacional. Así lo han asegurado Organizaciones de Derechos Humanos, que han insistido en repetidas ocasiones las vulneraciones de derechos humanos durante las jornadas de movilizaciones. Son 9 las familias que exigen justicia.

Los rostros de las víctimas del paro

Una de las muertes que sigue resonando es la de Henry Quezada, quien era estudiante del Instituto Nacional Mejía, colegio conocido por su incidencia en los reclamos populares en la capital.

Uno de sus amigos más cercanos, Paúl Ramos, estuvo junto a él ese día en el parque el Arbolito donde también los acompañaba otro amigo de Henry, en total estaban los tres. No era el plan ir a la protesta, querían festejar el Inti Raymi, la idea del encuentro era celebrar junto al movimiento indígena su histórico festejo ancestral.

 

También está la muerte de Íñiguez quien era un padre responsable, buen amigo y compañero, asegura su familia, que dice estar profundamente agradecida con los vecinos de San Antonio quienes han sido muy generosos con ellos desde el momento que se conoció sobre el asesinato.

La esposa de Íñiguez narra que el gas proveniente de las bombas lacrimógenas que lanzaban los militares ese día para dispersar los cortes de vía, afectaba al interior de los hogares incluso sus niños tuvieron molestias, picazón y ardor en sus rostros dentro de su propia casa. Asegura que su esposo al notar todo eso “salió a ver qué ocurría” y nunca más regresó.

Otros casos de víctimas mortales que fueron registrados durante el paro, son de dos ciudadanos que murieron cuando se trasladaban en ambulancias. También el asesinato de Jesó Chimarro, Sargento de las Fuerzas Armadas en el Cantón de Shushufindi en la Amazonía.

Así mismo José Marcelino Villa Romero, un hombre de 39 años, quien fue encontrado sin vida en el costado de la Panamericana Sur, en el sector de la Y de Tarqui, en Azuay.

Y finalmente el asesinato de Byron Guatatoca, que murió en medio de enfrentamientos entre manifestantes, militares y policías en la ciudad de Puyo, en la provincia amazónica de Pastaza. En las imágenes difundidas por las Organizaciones Indígenas se ve claramente la forma de bomba lacrimógena dentro del cráneo de Guatatoca, por encima del ojo izquierdo.

 

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