sábado, septiembre 25, 2021
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El Barcelona y la ecuatorianidad

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Por: Andrés Luna Montalvo

“A Barcelona lo vienen eliminando desde la fase de grupos”, me lo cuenta Mathias Coello, quien trabaja estadísticas para un reconocido portal de apuestas deportivas; “si le pasamos a Flamengo, se vale soñar”, Mathias es hincha de Barcelona, como cuatro de cada diez ecuatorianos que gustan del fútbol, tal como lo reveló el Estudio de Mercado del Fútbol Ecuatoriano publicado por la Universidad UTE.

Aunque no ha ganado el trofeo, Barcelona es el equipo mejor ranqueado del país en la historia del certamen. Es el club con mayor cantidad de partidos y aunque se encuentra en el puesto 16 del Top, les lleva 10 posiciones a Emelec y Liga Deportiva Universitaria, 25 y 26, respectivamente. “Recuerdo haber visto a alguien en Quito con camiseta de Barcelona, caminando por ahí y me dije ‘así debe ser Ángel’, aún no filmábamos; ya en el rodaje, cuando el personaje se va de Guayaquil, debía llevarse algo emblemático a Quito y en cuestión de vestuario la camiseta era ideal”, la anécdota es del cineasta Sebastián Cordero, y se refiere al personaje principal de “Ratas, ratones y rateros”, una de las cinco películas más taquilleras del cine ecuatoriano, presentada en 1999, y que exhibió a la divisa amarilla por todo el mundo.

Pocos meses antes de estrenarse la película, Barcelona jugó su segunda final de Copa Libertadores de América. La perdió ante el Vasco da Gama, el primer club brasileño en disputar partidos oficiales con futbolistas negros y obreros. “En 1923, y en su primera participación en el Campeonato Carioca, el Vasco de Gama ganó el torneo con cuatro futbolistas de raza negra o mestiza. América, Botafogo, Flamengo y Fluminense, representantes del fútbol burgués de Río de Janeiro, no reconocieron el título vascaíno por haber contado con ‘obreros y analfabetos’”; el texto, del periodista Javier Blanco y publicado en la revista Panenka, cuenta cómo ese gesto de inclusión le valió una popularidad tal, que cinco años más tarde debió construir el estadio más grande de todo Brasil para la época, el São Januário, y fuera invitado nuevamente a las competiciones oficiales por razones económicas. La camiseta negra y blanca, con la que derrotó a Barcelona por un global de 4 a 1, simboliza la integración racial en su país.

Cien años después, esos mismos futbolistas mestizos, negros y mulatos son los reyes del fútbol sudamericano. Estuvieron a punto de clasificar a cuatro clubes brasileños en las semifinales, solo el Barcelona de Ecuador pudo impedirlo, infiltrándose como un intruso en lo que parece un certamen diseñado para ellos.

Aunque habrá a quién le aterre la idea de ver al “Ídolo” ganando la Copa Libertadores, es imposible negar que este club representa a mucho de lo que podríamos llamar la ecuatorianidad. El periodista Luis Vivanco le contó a Radio Pichincha que “cuando Liga de Loja subió a la Serie A, fui al estadio Reina del Cisne a ver Liga de Loja versus Barcelona. Quizás el evento más importante en la ciudad. Nunca había visto que los lojanos vayan al estadio, se vendían camisetas con la mitad de Liga de Loja y la otra del Barcelona”. Y es que no hay país en el planeta donde haya llegado un ecuatoriano en el que no exista una camiseta, una bandera o un llavero del Barcelona; es una pieza turística, una trinchera política, una marca poderosa y un deseo copero inconcluso que este 2021 espera consumarse al coro de “salve salve Barcelona”.

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