Un campeonato sentenciado a la postergación

Por Andrés Luna Montalvo

Mientras varios sectores de la sociedad empujan por reactivar el aparato económico, frente a ellos se encuentra una emergencia sanitaria que, como muro infranqueable, impide que el empeño industrial logre alzar vuelo. El deporte no es la excepción y los empresarios del fútbol insisten en una reanudación del campeonato ecuatoriano al que le sobran razones para mantenerse suspendido.

Ansiosos por el pago de los derechos de transmisión que vienen la uruguaya Tenfield, la mayoría de dirigentes del balompié nacional saben que ese es su único ingreso fijo para lo que resta del año, y no tiene que ver necesariamente con la pandemia, sino que la falta de gestión, iniciativa y trabajo, así lo han sentenciado en los últimos años: ingresos de taquilla y televisión, nada más.

Sin embargo, no alcanza con las ganas. La reanudación del torneo profesional de fútbol tiene un sinfín de obstáculos, entre los que podemos enumerar:

La división de los dirigentes: mudar el torneo a Guayaquil, por ahora con un sistema hospitalario disponible luego de la tragedia de abril, es una opción que varios han descartado para no verse inmersos en participar de acuerdos que los obliguen a sentarse con Nassib Neme, por ejemplo, cabeza de un bloque que se ha opuesto abiertamente a la alianza Paz-Egas-Deller. ¿Se imaginan a Liga de Quito jugando de local en el Capwell?

La imprudencia de los hinchas: hemos visto perplejos cómo aficionados de las barras organizadas se reúnen continuamente a garabatear paredes, celebrar aniversarios e incluso asistir a funerales, ¿qué les haría pensar que no se reunirán masivamente para asistir a los exteriores del estadio para marcar territorio o enfrentarse con otras barras?, esa es una pelea que se perdió incluso en la “ilustrada” Europa.

El contagio de los jugadores: los partidos probatorios han sido suspendidos por varios casos de Covid-19 positivo en futbolistas y colaboradores: tres, cinco, ocho contagiados, depende del plantel. Es casi una norma la infección en los deportistas. Si le sucedió a Sergio “Checo” Pérez en la cápsula de la multimillonaria Fórmula Uno, ¿por qué no habría de ocurrirles a humildes futbolistas que son parte de una población ecuatoriana empobrecida y hacinada en barrios sin los mínimos servicios básicos?

Estos, entre varios otros argumentos, nos hacen pensar que las múltiples postergaciones con las que el COE Nacional le ha dado largas a la Liga Pro continuarán por varias semanas más. La economía es sin duda una necesidad transversal de nuestra sociedad, pero no podemos concentrarnos en ella mientras cientos de ciudadanos mueren sin atención médica en sus casas o sentados sin recursos en sillas improvisadas de hospitales al límite.