Un año de gestión; con el alma en el Ministerio de Cultura

Por Pablo Salgado J.

Hace un año, el 27 de junio, el cantante ecuatoriano Juan Fernando Velasco decidió́ subir al escenario de la política y se sumó al gabinete de Lenín Moreno, como Ministro de Cultura y patrimonio en reemplazo de Raúl Pérez Torres.

Al siguiente día de su posesión, los actores escénicos realizaron una marcha por las calles de Quito para demandar al nuevo ministro una serie de cambios en la gestión del ministerio. Sin embargo, el ministro Velasco no los escuchó y prefirió organizar un acto paralelo con el presidente Moreno. Quizá este hecho era ya el preludio de lo que sería su gestión en el Ministerio.

Muchos creíamos que no era muy difícil realizar una mejor tarea que su antecesor. Pero no; en este año de gestión, ni de lejos, se han cumplido las expectativas que se tenían respecto a su quehacer al frente del Ente rector de la cultura y los patrimonios. Luego de un año todo es decepción y precariedad.

Un año de gestión caracterizado por los continuos recortes de los presupuestos que prácticamente han ahogado a las entidades culturales. Recortes y despidos que han generado ineficiencia y han anulado toda la capacidad para implementar proyectos de inversión y peor de investigación. Una gestión caracterizada por trabajar de espaldas a los actores y gestores culturales.

El Ministro Velasco prometió cumplir la Ley orgánica de cultura “cueste lo que cueste”, pero es el ministro que mas la ha incumplido. Prometió emitir los reglamentos y las normativas necesarias para poder ejecutar los mandatos de la Ley, pero no. Y lo que es peor, ni siquiera se ha reformado el pésimo Reglamento a la Ley orgánica, que es una necesidad imperiosa. Después de tres años de vigencia de la Ley ni siquiera se ha terminado de conformar el Sistema Nacional de Cultura. Tampoco se ha conformado ninguna Red nacional: ni la de museos, ni archivos, ni bibliotecas, ni de espacios escénicos, ni de cultura comunitaria, ni el programa nacional de formación de públicos, etc. etc.

Tampoco se ha conformado el Régimen integral de educación y formación en artes, que es un puntal en la configuración del Sistema Nacional, porque allí está el presente y el futuro de la cultura en el país, ahí están los nuevos públicos y, sobre todo, ahí está –en las escuelas y colegios- el cambio fundamental en la relación de los ciudadanos con las expresiones artísticas. Tampoco se ha realizado la inclusión del régimen laboral para artistas en el Seguro social, mas aún cuando en tiempos de crisis es tan necesario contar con una protección social. Como sabemos, la mayor parte de nuestros artistas no cuentan con seguridad social y esta carencia se visibilizó en la emergencia sanitaria. Tampoco se ha concluido con el proceso para el reconocimiento por trayectorias a los artistas y gestores culturales. Apenas si la Universidad de las Artes inició un primer proceso, el año anterior, en medio de ciertos cuestionamientos.

Durante este año de gestión del Ministro Velasco se ahondó el ineficiente funcionamiento del Instituto de Fomento de las Artes y la innovación, IFAIC. Ante la renuncia del director ejecutivo Rodney Verdesoto, se convocó a un nuevo concurso público, y el ministro seleccionó a María Teresa Galarza (tercera en la terna) como nueva directora, pero en lugar de mejorar la eficiencia se empeoró al punto de generar un estancamiento en mas de 300 proyectos que, en todo el año, no han podido cerrarse perjudicando a los gestores. No olvidemos que el Ministro es quien preside el IFAIC.

Frente a esta evidente ineficiencia, el Ministro manifestó que “el IFAIC es una institución fallida”, y el gobierno nacional aprovechó la ocasión para anunciar la fusión con el Instituto del Cine y el audiovisual, ICCA. Fusión a todas luces ilegal, inconstitucional e ilegitima, y que ha provocado el enojo y descontento de los colectivos del sector audiovisual.

El ministro Velasco prometió mejorar el Plan Nacional del libro y la lectura, y mas bien el Plan está en acefalía y nuestro país sigue siendo el único de la región sin un Plan del libro y, paradójicamente, Ecuador preside el Centro Regional para el fomento del libro en América Latina y el Caribe, CERLALC. El Ecuador está ausente de las ferias internacionales del libro y el Plan no ha publicado un solo ejemplar en más de dos años.

Otro tema que ha generado fuertes cuestionamientos es el empeño del Ministro en trasladar las reservas arqueológicas que se encuentran en el edificio Aranjuez a la Mitad del mundo, a la sede de la UNASUR, desoyendo las recomendaciones de historiadores, antropólogos y mas actores patrimoniales. Recién el 26 de julio se hicieron públicos los informes para el traslado, a un costo de 295 mil dólares. Sin embargo, existe una cláusula (la cuarta) en la escritura de donación de los terrenos a Cancillería, en la cual -de modo expreso- se señala que si el edificio de UNASUR se dedica a otro uso “se revertirá su dominio al Gobierno de la provincia de Pichincha.”

El rol del Ministerio en la pandemia y la emergencia sanitaria ha sido decepcionante. Centenares de artistas quedaron desprotegidos. Los artistas más vulnerables, de las artes circenses y de la calle y el espacio público, nunca recibieron el más mínimo apoyo del Ministerio. El ministro Velasco, al inicio de la emergencia, anunció y prometió entregar 200 pírricos dólares a los artistas con el proyecto Desde Casa, pero lo incumplió. También prometió entregar 60 dólares – a través de un bono del MIES- a los artistas en condición de vulnerabilidad, y lo incumplió. Los artista acudieron a la solidaridad colectiva para al menos contar con víveres para dar de comer a sus familias.

El Ministro presentó un Plan de contingencia para paliar las consecuencias de la emergencia sanitaria y que contempla, nuevamente, recursos económicos a través de fondos concursables con unas bases de participación que han sido cuestionadas por los gestores culturales, al punto que el Ministerio tuvo que modificarlas. Y otra vez, los créditos a través de BanEcuador, cuando la mayor parte de los artistas y gestores no son sujetos de crédito.

Un Sistema nacional de cultura a la deriva, sin un Ente rector que genere líneas de política pública para la institucionalidad del sector y su relación con los diversos actores culturales. Ninguna articulación con las instituciones de cultura peor con los gobiernos locales o colectivos de artistas. Todo se improvisa, nada se planifica. Y las decisiones del Ministro responden a la coyuntura política, buscando ejecutar proyectos (declaratorias, por ejemplo) que le den presencia, tarimas y adhesiones políticas. La ausencia de políticas públicas sigue siendo la gran deuda de la gestión oficial de la cultura.

Velasco es un abanderado de la llamada «economía naranja,» impulsada por el BID y ciertos gobiernos neoliberales, y que ha fracasado en cuanto país se ha pretendido implementarla. Así, el proyecto Ecuador Creativo es la contribución desde el Ministerio de Cultura al gobierno nacional que, precisamente, ha sumido a los ecuatorianos en la pobreza y el desempleo. El resultado, actores y gestores culturales aún mas precarizados y empobrecidos.

Durante este año de gestión del Ministro Velasco se ejecutó, de modo conjunto con la Presidencia de la República y la Casa de la Cultura Ecuatoriana, el proyecto denominado Arte para Todos, con un presupuesto de inversión superior al del propio Ministerio de Cultura, 23 millones para 4 años, y que en su primera convocatoria llegó a los 2 millones 500 mil dólares. Un proyecto claramente clientelar y populista que ha contribuido a precarizar aun mas al sector cultural. Además, los gestores han cuestionado que la Dirección cultural de la presidencia opera por fuera del Sistema Nacional de Cultura.

Pero ¿cuáles son los hechos positivos en este año de gestión? La verdad muy pocos, tanto es así que el propio Presidente Moreno en su informe a la nación del pasado 24 de mayo, no mencionó absolutamente ningún hecho referente a la cultura y los patrimonios. Supongo que, en este caso, el presidente tendrá razón. Sin embargo, vale la pena mencionar la expedición del decreto ejecutivo n. 829, en agosto de 2019, que establece IVA 0 para trece servicios culturales, que si bien se trabajó en el periodo del anterior ministro, fue Velasco quién activó la firma del decreto.

También es importante la inclusión de un articulado que permite la devolución del 50% del IVA a productores audiovisuales, y la deducción del impuesto a la renta, hasta un 150%. Sin embargo, para variar, aún no se expide la correspondiente normativa, por tanto las empresas privadas aún no pueden aplicar este beneficio.

Durante este último año, con la llamada “optimización del sector público” no solo se han realizado significativos recortes presupuestarios, despidos de personal técnico, sino que también se han eliminado las direcciones zonales del ministerio y del propio IFAIC, así como ciertas unidades desconcentradas en varias provincias del país.

Así, en este primer año, el Ministro Juan Fernando Velasco lamentablemente ha desafinado. El desmantelamiento de lo público llegó también a la cultura y los patrimonios. La cultura no escapó de las afiladas garras de la ineficiencia y el desgobierno que ha caracterizado a la gestión del presidente Lenin Moreno y su equipo de ministros.