Tres parroquias de Francisco de Orellana están en alerta por la erosión del río Coca

Imagen referencial / Ecuavisa

La presencia de sedimentos en el afluente podría causar una acumulación y provocar un desbordamiento. 

Punto Noticias.- Las parroquias San José de Guayusa, Nuevo Paraíso y El Coca, que se asientan en la ribera del río Coca están expuestos a posibles inundaciones y formación de socavones ante la erosión del río Coca.

Estas localidades que pertenecen al cantón Francisco de Orellana, en la provincia de Orellana, estarían en riesgo por la erosión regresiva del río Coca, que se inició aguas arriba, en el cantón vecino de El Chaco, en la provincia del Napo.

Pese a que este fenómeno se registra actualmente a casi 80 kilómetros (km) de distancia de Francisco de Orellana, en esta localidad se ha evidenciado en los últimos meses un incremento significativo del caudal del río.

Alexandra Quezada, especialista en Atención, Prevención y Mitigación de Riesgos de Francisco de Orellana, manifestó que en relación a años anteriores ahora este afluente tiene un tono oscuro por la presencia de sedimentos.

Según la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), que monitorea este fenómeno, desde que colapsó la cascada San Rafael, en febrero pasado, la erosión regresiva ha provocado que se movilicen entre 40 millones y 60 millones de metros cúbicos de sedimentos.

Con este antecedente, el Municipio de Francisco de Orellana realiza el mantenimiento y reforzamiento de las obras de protección de una parte del cauce de este río, debido a los sedimentos que se encuentran en la zona.

Carolina Bernal, docente de la Escuela Politécnica Nacional (EPN), manifestó que al estar estos materiales en el río hacen que este tenga menos espacio para que fluya con normalidad por lo que podría generar un desbordamiento y provoque inundaciones en las zonas próximas al cauce.

Durante un monitoreo con dron que se realizó por las zonas de San Sebastián (Sacha) y por las parroquias San José de Guayusa, Nuevo Paraíso y El Coca, el Municipio de Francisco de Orellana advirtió que la erosión regresiva afectó la margen del río.

Quezada mencionó que en la ribera del Coca habitan alrededor de 10 000 personas y sus propiedades, en ciertos casos, están a unos siete metros del río, cuando la normativa municipal establece una distancia mínima de 100 metros.

Fuente: El Comercio, redes sociales