Tokio 2020 y el golpe bajo a la equidad de género

Andrés Luna Montalvo 

La semana pasada el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) se declaró incompetente para decidir si la prueba de “50 kilómetros marcha femenino” debería desarrollarse en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Hasta ahí no habría más que un pronunciamiento que pone de manifiesto una “lavada de manos” en cuanto a interferir en la decisión del Comité Olímpico Internacional (COI); sin embargo, el pronunciamiento del TAS es parte del golpe bajo que recibió el deporte femenino para estos próximos Juegos de Tokio, pues su omisión y declaratoria de incompetencia debió conocerse en septiembre de 2019 y no en febrero del 2020, a las puertas de la cita ecuménica del deporte.

“Estábamos muy confiadas en el que el TAS iba a permitir que se desarrollara la prueba” contó la marchista Johanna Ordóñez en una entrevista que concedió desde Cuenca a radio Pichincha Universal, y es que haber esperado seis meses para conocer esa resolución no deja de ser una desilusión y una flamante irresponsabilidad. Ordoñez es Campeona Panamericana de Marcha en los 50 kilómetros, logró la medalla dorada en agosto, en Perú, al mismo tiempo en que Pamela Pérez se hacía del bronce en el tercer lugar. Esos resultados aseguraban la presencia de una delegación de tres marchistas para Tokio 2020, pero se sentenció que la prueba de 50 kilómetros solo será para hombres y no para mujeres.

Ecuador es una potencia mundial en marcha, los títulos mundiales, panamericanos, sudamericanos y las dos medallas olímpicas lo avalan, sin embargo, la marcha no es una de las disciplinas preferidas del COI; las imperceptibles infracciones que se cometen durante las competencias, debido al estilo de la modalidad, le han traído varios dolores de cabeza a los entes rectores del atletismo, por lo que han ido marginando a los marchistas y Tokio será la última vez donde se celebren los 50 kilómetros masculinos. “Esperábamos también que sean los últimos Juegos con la prueba femenina, pero hubo discriminación”, lamentó Ordóñez.

Pese a tratarse de las mejores marchistas de la región en 50 kilómetros, por la decisión tardía del TAS, deberán comenzar a puntuar para clasificarse a la prueba de los 20 kilómetros, en donde ya hay tres ecuatorianas a las puertas del ranking, encabezadas por la misma Glenda Morejón, que por su especialidad trabajaron durante todo el ciclo olímpico para clasificar a la modalidad de los 20 kilómetros. “No tenemos puntaje porque siempre sumamos para la prueba de 50 kilómetros, pero trataremos de estar en los Juegos Olímpicos”, sentenció la cuencana, en un claro síntoma de frustración que sumó la anulación de la prueba, la sentencia tardía del TAS y la inocultable inequidad de género.