Nuevo parlamento colombiano para defender la paz

Antanas Mockus

Con el desafío de consolidar los acuerdos de paz, asumieron ayer los nuevos miembros del Congreso colombiano. 5 curules en el Senado y 5 en la Cámara de Representantes serán ocupados por miembros de la exguerrilla de las Farc, como se hubiera acordado con el presidente saliente Juan Manuel Santos.

Los partidarios del uribismo conforman una bancada mayoritaria en ambas cámaras, por lo que el proceso de pacificación del país aparece cuestionado y sufrirá reformas. Incluso se ha planteado una propuesta de realizar un plebiscito para ver si la población acepta la Jurisdicción Especial para la Paz, eje central de combate contra la impunidad de los crímenes de los más de 50 años de enfrentamientos.

El Senado tendrá, entonces, 19 curules del Centro Democrático del presidente electo, Iván Duque, Cambio Radical tendrá 16, conservadores, liberales y la U, 14 cada uno, 3 de MIRA y 3 de Colombia Justa-Libres, conformando un gran espectro de derecha, afín al nuevo gobierno. En lo que se puede considerar una oposición real estarán los 9 senadores de la Alianza Verde, 5 del Polo y 3 de Decentes.

SI bien es posible que liberales, Cambio Radical y la U, busquen mantenerse con un estatus de independientes, sus cercanías políticas e ideológicas, harán que se abroquelen con cierta asiduidad con el uribismo, que tendrá a Iván Duque juramentando la presidencia el 7 de agosto.

Buscando controlar cada ministerio, la alianza entre Polo, Decentes, indígenas, FARC y Verdes buscará estar presente en cada tema trascendente para ejercer una oposición coordinada y un saludable control del gobierno. El binomio que peleó por la presidencia en segunda vuelta, Gustavo Petro y Ángela Robledo, tendrán un curul en cada cámara en virtud de la reforma de 2015 de Equilibrio de Poderes y el Estatuto de Oposición.

Ayer se vio también el retorno al Capitolio de Aida Avella, miembro de la Unión Patriótica, partido que fuera exterminado, cuando intentaron pasar de la lucha armada a la arena política en los años ochenta.

La nota desopilante se vivió con la instalación de Antanas Mockus, el segundo senador más votado, por detrás de Álvaro Uribe Vélez, quien se bajó los pantalones para enseñar el trasero, como hiciera hace 25 años cuando era rector de la Universidad Nacional.

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