Manipulación en tiempo de redes sociales

Por Paúl Fernández

En internet nada es lo que parece. En marzo del 2018 explotó el escándalo de “Cambridge Analytica”. Aquí tuvimos un primer vistazo del alcance y poder que tienen las redes sociales. Muchos expertos consideran que, gracias a su uso, se influyó considerablemente en las elecciones presidenciales del 2016 en Estados Unidos y en el referéndum del Brexit en Reino Unido.

El Caso de Cambridge Analytica trató de una investigación de la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. en contra de Facebook por haber compartido, de manera inapropiada, los datos de 87 millones de usuarios con esta firma de consultoría política. A su vez, esta empresa habría utilizado la información para manipular estos comicios.

Este caso marca un antes y un después de la influencia de las redes sociales en el mundo actual; ya que, desde ese entonces, el mundo dimensionó el enorme poder de estas plataformas.

Para tener una idea más clara, solo en Ecuador -según estadísticas del Ministerio de Telecomunicaciones- más de 12 millones, de casi 17 millones de habitantes, utilizan redes sociales, en todo el mundo, la cifra superó los 3.8 mil millones.

Esto quiere decir, QUE EXISTEN PERSONAS CON EL PODER DE ENVIAR CONTENIDO, DIRIGIDO, SEGMENTADO O TERGIVERSADO A MÁS DE LA MITAD DE LA POBLACIÓN MUNDIAL Y LOGRAR QUE CAMBIEN SUS DECISIONES, SUS HÁBITOS O SU COMPORTAMIENTO.

Brittany Kaiser, un personaje clave en el trabajo que realizó Cambridge Analytica en las elecciones de Estados Unidos, habló sobre cómo funciona el proceso para la obtención y manipulación de datos en las redes sociales. Ella relató cómo consiguen nuestra información, cómo se procesa y cómo retorna hacia nosotros en forma de contenido “divertido o interesante” para programar nuestra mente y cambiar varios hábitos.

“Das tus datos, son analizados y vuelven a ti en forma de información personalizada para cambiar tu comportamiento”.

 Sin duda esto suena como una trama de conspiración y parece un tanto paranoico, pero hace pocos días Sophie Zhang, una científica de datos que trabajó en Facebook durante tres años, reveló que en la red social existieron varios intentos de Gobiernos extranjeros de crear información falsa para manipular a la ciudadanía. Estos casos se reportaron en Ecuador, Bolivia, India, Ucrania, España, Brasil, Honduras y otros países.

 «Yo personalmente he tomado decisiones que afectaron a presidentes nacionales sin supervisión, Tomé medidas para hacer cumplir la ley contra tantos políticos prominentes a nivel mundial que he perdido la cuenta».

De igual forma, Zhang admitió que sus manos están manchadas de sangre, ya que en Ecuador encontró una “actividad no auténtica apoyando al Gobierno de turno”, pero tomó la decisión de no priorizar esta investigación, debido a la cantidad de trabajo que tenía.

Luego se conoció en todo el mundo que Ecuador tuvo una catástrofe sanitaria sin precedentes y la exempleada de Facebook se cuestionó sobre su decisión, ya que si la red social hubiera tomado cartas en el asunto y desmentía esa información, quizá los efectos de la pandemia hubieran sido distintos para nuestro país.

Pero, no solo las redes sociales moldean nuestros pensamientos y comportamiento, Google y sus herramientas también están diseñadas para crear adicción y, de esa manera, conseguir usuarios que se moldeen fácilmente a los intereses de la compañía. Tristan Harris, un exempleado de Google y que trabajó en la creación de varias de las herramientas que utilizamos hoy en día, corroboró que el desarrollo de esta tecnología sobrepasó varios limitantes éticos y perdió su propósito original.

“Las redes sociales quiere ir al fondo del cerebro para implantar dentro de ti un hábito inconsciente en un nivel más profundo. Entonces estás siendo programado en un nivel profundo y no eres consciente”.

Sin duda, nuestra información es lo que más le interesa a estas plataformas. Recordemos que hoy en día existen algoritmos tan exactos que les permiten predecir, casi a la perfección, el comportamiento de sus usuarios.

Esto significa que la gente que maneja nuestras redes sociales puede predecir a qué eventos asistiremos, qué alimentos consumiremos, con quién viajaremos o por qué político votaremos en las próximas elecciones. Ellos saben más sobre nosotros que nosotros mismos y no dudarían en usar esta información para beneficiar al mejor postor.