Lasso, la Red Atlas y el internacionalismo de derecha

Por: Miguel Ruiz Acosta

Que el candidato-banquero Guillermo Lasso tiene una fundación llamada Ecuador Libre desde 2005 no es un secreto. Tampoco lo es que dicha fundación es parte de la Atlas Network, como consta en el sitio web de la misma. No obstante, lo que no es tan conocido por el público es la importancia que tiene esa red en el tejido de algo que bien podría llamarse una internacional de derecha, la cual tiene importante presencia en la vida política de América Latina. Conocer los vínculos orgánicos que existen entre Lasso y esa red planetaria de organizaciones de derecha nos permitirá comprender mejor qué es lo que está en juego en el proceso electoral que tenemos enfrente.

¿Qué es la Red Atlas?

Fundada en 1981 por el empresario británico Sir Antony Fischer, admirador del gurú del capitalismo ultraliberal Frieddrich von Hayek, la red, con sede en los Estados Unidos, está dedicada a promover las políticas llamadas de “libre mercado” a lo largo y ancho del planeta. ¿Cómo lo hace? Mediante el apoyo a cientos de think tanks con los que comparte principios y metas, como es el caso de la fundación de Lasso en el Ecuador. De acuerdo a Aram Aharonian y Álvaro Verzi la Red “ofrece becas y subvenciones para nuevos grupos de reflexión y laboratorios de ideas, imparte cursos sobre gestión política y relaciones públicas, patrocina eventos de trabajo en red en todo el mundo y, en los últimos años, ha dedicado recursos especiales para inducir a los libertarios de ultraderecha a influir en la opinión pública a través de los redes sociales y videos en línea”. Tal estrategia es puesta al servicio de un claro objetivo: empujar su programa de reducción de impuestos a los ricos; reducir el gasto público; favorecer los procesos de privatización de las empresas; así como restarle poder a las organizaciones políticas que cuestionas el programa neoliberal.

¿Quienes financian la red? En 2017 Atlas era financiada por otras fundaciones (56%), individuos (37%) y corporaciones privadas (5%). Para poner sólo un par de ejemplos, en 2005 Atlas recibió cerca de medio millón de dólares de la petrolera ExxonMobil y más de 800 mil dólares de la compañía tabacalera Philip Morris. La red también ha sido apoyada por fundaciones de la familia Koch, una de las más ricas del mundo, cuyos intereses incluyen múltiples ramas de la economía en todo el planeta: manufactura, refinería, distribución de petróleo, petroquímica, minería, fertilizantes, finanzas… Con este prontuario de financistas uno no puede sino imaginar con qué propósitos últimos fue creada la Red: combatir las iniciativas de regulación estatal de los grandes capitales y dar rienda suelta a sus procesos de acumulación.

¿Qué hace y con quién trabaja la Red en América Latina?

Si bien Atlas Network ya tenía presencia en nuestra región de tiempo atrás, fue a finales de 2018 aquella se consolidó con la creación del Centro para América Latina, bajo la dirección de Roberto Salinas León, consejero del mexicano Grupo Salinas, dueño de TV Azteca. De acuerdo a la web del Centro, este se encarga de tejer una red de colaboración con cerca de 100 organizaciones “independientes” de la sociedad civil latinoamericana, así como de otras redes de orientación similar como la Fundación Internacional para la Libertad, presidida por el escritor e ideólogo del neoliberalismo criollo, Mario Vargas Llosa; fundación que lanzó un Manifiesto antiprogresista en abril del presente año entre cuyos firmantes destacan los expresidentes de España, José María Aznar; de Argentina, Mauricio Macri; de México, Ernesto Zedillo y Vicente Fox; de Colombia, Álvaro Uribe, entre otros: todos ellos prohombres de la derecha hispano y latinoamericana.

Aún antes de la creación del Centro, la Red Atlas ya había logrado constituir un entramado de colaboraciones con los “tanques de pensamiento” de derecha a lo largo de la región: desde México hasta Chile y Argentina, pasando por Ecuador. En este país, además de la mencionada fundación de Lasso, también se encuentran: el Instituto Ecuatoriano de Economía Política de Guayaquil, cuya presidenta vitalicia es la Eco. Dora de Ampuero; así como la Fundación Economía y Desarrollo, Estudiantes por la Libertad, de Quito. Una muestra de que América Latina ha sido una región prioritaria para la Red Atlas es el hecho de que el CEO de esa organización entre 1991 y 2018 fue el economista argentino Alejandro Chafuen, quien también es miembro de la selecta organización Mont Pelerin, fundada en 1947 por los mismísmos Friedrich Hayek y Milton Friedman, los principales referentes del pensamiento neoliberal, cuyos discípulos fueron protagonistas de la contrarrevolución neoliberal bajo la dictadura de Pinochet en Chile.

En palabras del propio Chafuen, lo que busca la Red son “soluciones privadas a problemas públicos”, según la entrevista que le hizo TheIntercept durante el Foro para la Libertad en Latinoamérica que organizó la Red Atlas a mediados de 2017 en Buenos Aires. De acuerdo a la misma nota del medio digital, la Red “ha reformulado los equilibrios de poder en país tras país, también ha funcionado como un apéndice discreto de la política exterior estadounidense. Los think tanks asociados a Atlas reciben un financiamiento, también discreto, del Departamento de Estado y de la National Endowment for Democracy (Fundación Nacional para la Democracia, NED por su sigla en inglés), un brazo esencial del ‘poder blando’ estadounidense”.

Las afirmaciones de The Intercept no parecen ser parte de un discurso conspiranónico sin fundamanto, sino que remiten a hechos puntuales que pueden ser contrastados, como el apoyo de Atlas al Movimiento Brasil Libre, una de las organizaciones que articuló las protestas contra la entonces presidenta Dilma Rouseff en 2015; protestas que allanaron el camino para su destitución; o el respaldo a la Fundación Pensar, el think tank argentino que terminaría convirtiéndose en el PRO, el partido que llevó a Mauricio Macri a la Casa Rosada.

¿Y en Ecuador?

Pese a que a que el Centro para América Latina de la Red Atlas asegura categóricamente que no se compromete en la política partidista, el caso Ecuatoriano parece sugerir lo contrario. Es precisamente desde la fundación Ecuador Libre apoyada por Atlas que Guillermo Lasso ha conformado un equipo de trabajo de economistas, abogados y comunicadores cuya principal misión ha sido precisamente darle forma a su planes de gobierno durante las campañas electorales a las que se ha presentado, incluida la presente. Por otro lado, la fundación de Lasso ha sido premiada por la Red Atlas por sus “aportes” a las soluciones de libre mercado para la pobreza, además de haber recibido ayuda técnica y financiera de la misma Red y de otra organización similar canadiense (Instituto Fraser) para  hacer un “diagnóstico y propuestas sobre la situación económica y jurídica de Ecuador”. Para hacerse una idea general de cuál es la “filosofía” de Ecuador Libre, podemos remitirnos a uno de los textos que alberga la Web de la fundación, que bajo el sugerente título “El Chavo y los ricos” es firmado por Paola Ycaza, quien sostiene que desafortunadamente en la “idiosincrasia latina, el odio a los ricos es muy común… El odio a los ricos y a la riqueza parece ser parte del ADN latinoamericano y contribuye enormemente al retraso de nuestros países”. Curiosa sentencia de una pluma puesta al servicio del banquero que fue parte del gobierno que llevó al Ecuador a la gran crisis de finales del siglo pasado; de un candidato que representa la cara criolla de esa internacional de derecha que hoy aspira a volver a sentar sus reales en el país. Del pueblo ecuatoriano dependerá que pueda lograr o no su cometido.