La renuncia de Evo Morales y García Linera es aceptada por la Asamblea Legislativa de Bolivia

Los exmandatarios bolivianos presentaron los documentos hace más de dos meses.

Punto Noticias.- Este martes 21 de enero, la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) de Bolivia dio trámite a la renuncia de Evo Morales a la Presidencia y de Álvaro García Linera a la Vicepresidencia del país latinoamericano.

 

Muchos gritos y protestas de los legisladores estuvieron presentes mientras se realizaba la sesión. La presidenta del Senado, Eva Copa, del Movimiento al Socialismo (MAS), de Morales,  habría puesto a consideración, el debate de la renuncia, ante lo cual, algunos de sus coidearios se opusieron a aceptar esa renuncia, con el argumento de que el Mandatario fue víctima de un golpe de Estado.

Hace 73 días se presentaron esas cartas por parte de Morales y García Linera, el pasado 10 de noviembre de 2019. Esas renuncias fueron presentadas después de que el comandante general de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, y el de la Policía Nacional, Vladimir Calderón, le «sugirieran» que dimitan.

Un creciente clima de violencia se daba por parte de los opositores al régimen de Morales, quienes se no aceptaban su victoria en los comicios del 20 de octubre de 2019.

La carta de Morales dice: «Hoy día, 10 de noviembre, los humildes, los trabajadores, los aymaras y quechuas, empezamos el largo camino de la resistencia, para defender los logros históricos del primer gobierno indígena que termina hoy, con mi renuncia obligada a la Presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, producto de un golpe de Estado político cívico policial», así inicia la renuncia del mandatario depuesto.

También escribió, «mi responsabilidad como presidente indígena y de todos los bolivianos es evitar que los golpistas sigan persiguiendo a mis hermanos y hermanas dirigentes sindicales, maltratando y secuestrando a sus familiares, quemando casas de gobernadores, de asambleístas, de concejales». Expresó debido a la violencia que vivó Bolivia en ese momento.

La subida de tono de los opositores creció inexorablemente cuando luego que la Organización de Estados Americanos (OEA) socializara un informe preliminar de su auditoría a los comicios y recomiende la repetición de las elecciones.

La OEA publicó el informe final un mes después, reconociendo Evo Morales había ganado las elecciones en la primera vuelta, asegurando que es «estadísticamente improbable» que ganara con una diferencia de 10 %.

Luego de la renuncia de Evo Morales, se instaló un gobierno de facto en Bolivia, presidido por la legisladora Jeanine Áñez.

La represión brutal fue pan del día en estos dos meses, en contra de aquellos que pedían la restitución del cargo a Morales y la salida a Morales. Según la Defensoría del Pueblo, registró la muerte de 35 personas en la crisis político, casi todas cometidas tras el golpe de Estado contra Morales.

La asunción de la autoproclamada mandataria marcó la diferencia con el anterior Gobierno a sangre y fuego, masacres que fueron ampliamente denunciadas. En un primer momento de la operación policial y militar fue el 15 de noviembre en la localidad de Sacaba, en el departamento de Cochabamba, donde se cobraron la vida de nueve personas.

Cuatro días después, el segundo impacto contra la población sucedió en la localidad de Senkata, en la ciudad de El Alto, el 19 de noviembre. El violento operativo de las fuerzas de seguridad, que despejaban una planta de hidrocarburos que fue bloqueada por manifestantes, acabó con la vida de 10 de ellos.

Fuente: RT