Empresas, patrocinio y deporte

Por Andrés Luna Montalvo 

Las Olimpiadas de Ajedrez, que se celebraron virtualmente hasta el pasado 15 de agosto, fueron contadas por la Gran Maestra Carla Heredia en sus redes sociales con el auspicio del Banco de Guayaquil. Alfredo Campo, el segundo mejor corredor de BMX del mundo, lleva junto al número 593 el logo de Produbanco. Barcelona, el club más popular del Ecuador renovó su patrocinio por ocho años más con Banco Pichincha, justo cuando Carlos Alfaro Moreno ratificó a Francisco Egas en la Federación Ecuatoriana de Fútbol, alejándose de Emelec, Guayaquil City y todo Aso Guayas, que siguen embarcados en la aventura de Jaime Estrada.

Anahí Ortiz se clasificó como seleccionada juvenil para las Olimpiadas de Ajedrez. Con esa alegría también llegaron las angustias; sabiéndose como una de las mejores ajedrecistas del mundo, siente la ausencia de auspiciantes y como tantos otros, tiene en mente dejar el ajedrez para dedicarse por completo a sus estudios de medicina. Julián Toscano ganó el último panamericano de BMX en Brasil. Tiene ocho años y fue semifinalista en el Mundial de Bélgica. A Sao Paulo pudieron acompañarlo papá y mamá, a Zolder solo alcanzaba para papá, al próximo mundial, sin apoyo, no podría ir ni él.

Es la historia de los deportistas en Ecuador, que consiguen un auspicio luego de alcanzar repercusión mediática tras una carrera forjada en el abandono. Le pasó a Jefferson Pérez, que solo ganando una medalla olímpica consiguió el apoyo para la marcha atlética, o al propio Richard Carapaz, que luego de ganar el Giro de Italia sintió en Ecuador el respaldo que antes solo recibió en el exterior.

Las reformas a la Ley del Deporte estimulan el auspicio de las empresas a los deportistas a través de exoneraciones tributarias. La propuesta está pensada en estos jóvenes talentos a quienes su carrera les cambiaría con respaldos de entre tres o siete mil dólares, para continuar con sus viajes y entrenamientos. Sin embargo, hay un temor bien fundado en esta Ley de Simplificación y Progresividad Tributaria. En un país donde las autoridades aprovechan de su “sordera” o de sus lentes para importar autos de lujo con carnets de discapacidad, queriendo pasarse de vivos sin ser más que unos pobres tontos, ¿cómo se aprovecharían de la deducción del impuesto a la renta? ¿todos los hijos y sobrinos de los gerentes serán “deportistas” con tal de no pagar impuestos? Conocemos la idiosincrasia, por eso siempre es saludable dudar de ella.

Esperamos que las empresas se acerquen sanamente al deporte y a los deportistas que tanto necesitan esos auspicios. Con bancos, telefónicas o la misma Chevron, que con su marca Havoline fue el principal espónsor del campeonato ecuatoriano de fútbol, esta disciplina ya está acompañada de una millonaria inversión. Pero en Ecuador hay más que pelotas; las historias de Julián y Anahí están en todos los deportes, edades y provincias. Los ecuatorianos aspiramos a encontrar ejemplo en gente que se esfuerce honestamente por alcanzar sus sueños, para que sean ellos la inspiración de volver a creer en un país donde con las avionetas también se caen las esperanzas.