El nuevo formato de las Eliminatorias Sudamericanas

Por Andrés Luna Montalvo

Deportes.- Mantener peligrosamente el mismo calendario desde octubre, llevarlas a Europa como el River Plate vs Boca Juniors del 2018 o reducirlas a dos grupos de cinco con apenas ocho fechas en juego son, de menos a más, las opciones que manejan la FIFA y la Conmebol para sostener el principal torneo de selecciones del continente ante el desastre del Covid-19.

Sin mucha bulla, pero con preocupación, son ya dos postergaciones las que ha tenido el torneo Clasificatorio al Mundial en Sudamérica, y estamos a semanas de la tercera. Las primeras dos fechas de marzo se fueron al piso ante la mortal arremetida del Coronavirus, se pensó retomar la regularidad en septiembre, pero con tragedias como las que viven Brasil, Argentina, Perú, Ecuador y las que amenazan en el resto del vecindario, ingenuamente se las aplazó por un mes, para octubre, sin especificar el día, lo que en sí mismo es un aleteo de ahogado antes de anunciar el ineludible cambio de formato que afectará la normalidad de un torneo que se disputa de la misma manera desde 1996.

Desde Chile y Uruguay se hace fuerza para llevarse el certamen a Europa, donde la legislación y el respeto a la autoridad permitió que los hinchas del River y el Boca puedan odiarse sin la necesidad de matarse, como pudo suceder en Argentina para la final de la fallida Copa Libertadores de hace dos años. “La mayoría de nuestros jugadores están en Europa”, han manifestado desde esas latitudes, obviando la situación de Bolivia, Venezuela y por supuesto Ecuador, que dependen más de futbolistas del mercado local o regional. Sin desestimar la propuesta, es la segunda opción que evalúa la Conmebol.

La primera y más sensata es reducir un exagerado número de 18 fechas a apenas 8, las que se disputarían en dos grupos de cinco equipos, donde los dos primeros de cada grupo llegarían a Qatar 2022 y los terceros disputarían un pre-repechaje antes de medirse con el ganador del torneo de Oceanía, ergo, Nueva Zelanda. Este cambio es solo posible en el contexto del delirante torneo que la FIFA le “vendió” (¿?) a Qatar, mismo que, sin precedentes, se jugará recién a fines del 2022 (21 de noviembre al 18 de diciembre), contrario a la norma que ha prevalecido de jugarlo entre junio y julio cada cuatro años.

Estos ajustes y refacciones son la antesala, sin embargo, del gran cambio que viene para América, donde se unificarán las confederaciones de todo el continente para jugar un solo torneo clasificatorio, pues el modelo de la Conmebol se volverá insostenible cuando el Mundial, con 48 equipos como exigen los financistas de la FIFA, derive en que Sudamérica tenga al menos siete cupos, lo que convertiría en un sinsentido jugar durante tres años para premiar a siete de diez selecciones. El virus ha acelerado el tiempo y los cambios que parecían de largo plazo, han llegado para aplicarse de inmediato.