El invicto de Casa Blanca

Por Andrés Luna Montalvo

El Estadio de Liga Deportiva Universitaria es un fortín del equipo capitalino. Sin embargo, como todo gran escenario deportivo, ha tenido derrotas dolorosas e incluso resultados impensados. Uno de los más recordados es aquel empate que atribuyó el descenso de Liga a la Serie B, cuando no pudo derrotar a Olmedo el 5 de noviembre del 2000 y, con penal errado de por medio, se sentenció a jugar un año por el ascenso.

Otra de las derrotas recordadas es precisamente la primera, pues inaugurado el estadio en 1997, habían pasado Boca Juniors o el Atlético Mineiro sin lograr quebrar el invicto de la Casa Blanca que se conservaría por 18 partidos, pero llegaría El Nacional, el por ese entonces poderoso equipo financiado por las Fuerzas Armadas, que en el primer juego disputado en ese estadio ya logró sumar los tres puntos con un resultado final de 1-2. Quienes más han ganado en el hoy denominado Estadio Rodrigo Paz Delgado han sido Deportivo Cuenca, El Nacional, Deportivo Quito y Emelec. Hasta el Deportivo Saquisilí se llevó una victoria cuando ambos clubes buscaban el boleto a la categoría “A” en el 2001.

Pero el club más veces campeón del Ecuador, el más popular del país y probablemente el más influyente desde las fronteras del Carchi al Macará, nunca ha logrado llevarse un triunfo de ese estadio, y este fin de semana el Barcelona de Guayaquil volvió a fracasar en ese propósito.

Los objetivos deportivos más anhelados por el Barcelona son ganar la final de la Copa Libertadores de América y ganar en el Estadio de Liga. Este último, utópico desde hace 23 años, ha logrado convertir al encuentro entre estos dos clubes en uno de los más importantes clásicos nacionales, al menos el de mayor expectativa a nivel del país, tomando en cuenta que se trata de los equipos con mayor afición, considerando a las encuestas y estudios más serios que se han realizado desde la empresa privada y el ámbito académico.

Una cosa es cierta, algún día el Barcelona ganará en el Estadio de Liga, probablemente seamos testigos de aquello o quizás no nos alcancen los días, pero cuando eso suceda, se habrá quebrado el invicto más importante del fútbol ecuatoriano, el más mediático y por supuesto, uno de los que más se celebra desde la tribuna blanca cada año que se conserva, y el que más se lamenta desde la tribuna amarilla por cada fecha que la oportunidad se hace arena entre las manos.