El COVID-19 fue usado por el poder para avanzar en su agenda fondomonetarista: Franklin Ramírez

Foto: Analista Franklin Ramírez

Además, mencionó que “Lenín Moreno es producto de una captura empresaria”

Punto Noticias. El poder, dijo el analista y académico Franklin Ramírez, se aprovechó de la abrupta aparición de la pandemia del COVID-19 para avanzar en la agenda impuesta por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que no pudo hacerlo en octubre, con las protestas, ni en noviembre, con el archivo de la Ley económica.

 

“Hasta que la dignidad se haga costumbre”, recordó Ramírez como una de las frases que le resuena de lo que ocurrió en octubre en Chile y en toda Latinoamérica.

Mencionó que hubo una serie de políticas estrechas y dirigidas a consolidar y sostener grandes privilegios de determinada clase, durante estos tres años de Gobierno de Moreno.

Considera que, tras varias semanas de octubre, la hipótesis que surgió es que, en ese mes se cerró un ciclo con manifestaciones de las clases sociales. “Octubre cerraba el apogeo del neoliberalismo”, agregó.

Explicó que octubre marcó el retorno de una movilización popular, solo comparable con el levantamiento indígena de 1990. “Fue un freno claro a la agenda del FMI”, dijo Ramírez, al mencionar que la abrupta aparición del COVID-19 cerró todo lo que octubre había abierto.

La pandemia, a su criterio, “fue usado como recurso del poder para acelerar mecanismos de desigualdad, para aprovechar que el pueblo está confinando y temeroso para avanzar en su agenda”.

De algún modo, dijo el académico, el coronavirus ha sido utilizado por las élites, para cerrar aquello que no pudieron contener en las calles ni en la Asamblea Nacional, al no dar paso a Ley económica en noviembre de 2019.

“Desde octubre y desde antes, el Gobierno no está negociando ni cediendo con nadie más que con los tenedores de deuda. En esa coyuntura, el movimiento indígena es otro actor fundamental de oposición para el Gobierno”, precisó.

Ramírez mencionó que ahora la disputa fundamental es contra un modelo económico que atenta contra la dignidad de las personas, que no cuida a la sociedad, desbarató al Estado, que no es empático con la emergencia sanitaria, que es autoritario e indolente. “Creo que ha pedido lugar la disputa del correísmo vs. anticorreísmo, aunque algunos actores y élites mantienen aún ese discurso”, señaló.

Considera que este Gobierno es absolutamente subordinado a interese de grupos empresariales y facciones de la clase dominante, lo que, dijo, “se le conoce como la captura empresarial del estado. Moreno es producto de esta captura empresarial porque no ganaron en las urnas y tomaron por rehén el poder con juegos “muy oscuros””.

Sobre el panorama político electoral, dijo que Jaime Nebot, luego de octubre, lo sitúa nuevamente como el política de las oligarquías guayaquileñas, mientras que Guillermo Lasso tiene mucho poder ahora y su agenda se está ejecutando, pero no cree que es buen estratega por las decisiones políticas, además que nunca ha despegado en las encuestas.

El analista mencionó que, desde el inicio de sus días, “él no es quien se conduce” y, con en su último informe, “muestra na imagen de patriarca en decadencia, fastidiado con el lugar en el que está, que trata de borrar ese malestar reprendiendo a la ciudadanía. Es como una mala puesta en escena permanente, todo le sale al revés”.

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