El confuso buen momento del fútbol ecuatoriano

Por: Andrés Luna Montalvo.

Hasta hace apenas unos meses hubo un cisma en la Federación Ecuatoriana de Fútbol que parió a dos presidentes; bajo la lupa también está el caso del arquero Jorge Pinos, que fue jugador de un club llamado Sur y Norte por un día, antes de llegar a Independiente del Valle, bajo el reclamo en FIFA del Técnico Universitario que argumenta que ese futbolista, ganador de la Copa Sudamericana, tiene contrato con los ambateños hasta el 2021. Simultáneamente Deportivo Cuenca no se presenta a jugar un partido de la primera división por deudas represadas, todo esto mientras escuchamos audios filtrados que explican acerca de la firma de dobles contratos entre jugadores de El Nacional.

Mientras este caos llamado fútbol ecuatoriano se alimenta con esta cotidianidad, un grupo de jóvenes mayormente desconocidos son seleccionados por un director técnico que los entrenó durante tres días y le encajan cuatro goles a la poderosa selección de Uruguay; una semana más tarde, tres clubes de la Liga Profesional clasifican entre los 16 mejores equipos de la Copa Libertadores de América. Esta ambigüedad, que nos lleva del conflicto, la desorganización y las deudas a conseguir resultados fantásticos dentro del terreno de juego, no deja de llamar la atención, sobre todo por la confusión que produce en el aficionado que sigue diariamente la actividad futbolística en el país.

Así como el gobierno de Luis Chiriboga Acosta, plagado de acusaciones de sobornos, coimas, seleccionados apadrinados, coyotaje, lavado de activos y decenas de perlas más, no dejaba de celebrarse por los tres Mundiales de Fútbol a los que nos clasificó, ahora varios aficionados sienten el mismo desconcierto ante una industria enrarecida, repartida, pero que en la cancha, gracias a jóvenes talentosos y soñadores, termina por maquillar una enmarañada administración en base a los buenos resultados.

Volveremos a saber de la disputa entre Estrada y Egas, pues el dirigente manabita forma parte de la facción que controla la Liga Pro versus quienes controlan la Federación. Tras el Deportivo Cuenca habrá otro club que, semanalmente, previo a presentarse, deberá levantar múltiples sanciones por moras, y así los interminables escándalos seguirán conviviendo con las efímeras victorias que, si no se las acompaña con una institucionalidad fuerte y adecentada, no podrá con el vuelo que, gracias a nuestros deportistas y pese a nuestra dirigencia, aun soñamos con levantar.