Crece la tensión en las relaciones China-EE.UU.

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Yolaidy Martínez Beijing, 1 agosto (Prensa Latina). Las relaciones entre China y Estados Unidos avanzaron a un nivel más candente con el endurecimiento de posturas que menguan las posibilidades de reconciliación, y sí apuntan hacia la confrontación prolongada porque es previsible una hostilidad mayor desde Washington.

A la orden unilateral de la Casa Blanca de cerrar el consulado chino en Houston, Beijing reciprocó con la clausura de la oficina norteamericana en Chengdu y además reveló la participación del personal allí en operaciones injerencistas.

Ese incidente y el llamado del secretario norteamericano de Estado, Mike Pompeo, a usar “formas más creativas y enérgicas” de presionar al Partido Comunista de China son vistos aquí como las provocaciones más agresivas y, por tanto, las que podrían desencadenar reacciones peligrosas.

Ahora nuevas voces coinciden en que el hostigamiento promovido por el gobierno del republicano Donald Trump acerca a los dos países a la Guerra Fría y temen por la paz mundial, justo cuando el planeta sufre la crisis generada por la mortífera pandemia de Covid-19.

Politólogos chinos e internacionales vaticinan un escenario peor en los próximos tres meses y la subida de las tensiones hasta el límite porque, mientras se acercan las elecciones de noviembre, la Casa Blanca recargará con artillería pesada su ofensiva y Beijing estará obligado a responder.

La postura de Estados Unidos le sirve para distraer ante las presiones domésticas por el mal manejo de la pandemia y Trump buscará la reelección este año, indicó por su parte el diario Global Times.

Según estimó el periódico, como esa estrategia goza de consenso entre republicanos, demócratas y la élite de la nación norteamericana, China no debe esperar cambios si de los comicios de noviembre saliera un nuevo presidente.

Mientras tanto, analistas como Ezra Vogel, profesor emérito de Harvard, consideran que hay peligro de una confrontación armada y sustenta su aseveración con los orígenes y posterior evolución de la Primera Guerra Mundial.

“Si existiera un pequeño altercado en el mar Meridional de China, podría escalar pronto. Y si los países (involucrados) fracasan en controlarlo, sería devastador y todos perderían. Es aterrador”, dijo en una reciente entrevista.

Para Vogel ese mismo escenario se ajusta si Washington insiste en apoyar las aspiraciones separatistas de Taiwán, una isla que Beijing considera parte inalienable del territorio nacional.

Frente al continuo deterioro de los vínculos, hace unos días el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, aseguró que China contraatacará de forma contundente cada acción beligerante de Estados Unidos, tras advertirle que con su actitud arrastrará al abismo los lazos bilaterales y además creará una crisis de divisiones en el mundo.

Deploró que Washington pretenda socavar los intereses y derechos legítimos de su país con una escalada de tensiones calificada aquí de irrazonable e insolente.

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