Chile decide este domingo su futuro

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Santiago de Chile, 23 octubre (Prensa Latina). Este domingo poco más de 14 millones 855 mil electores tendrán la opción de cambiar la historia de Chile en un plebiscito calificado de trascendental desde todos los sectores políticos.

Esta será la primera vez en la historia del país que la población tendrá la oportunidad de expresarse democráticamente sobre la posibilidad de tener una Constitución y decidir si desean una nueva carta magna, cuyo contenido ellos puedan decidir, o mantener la actual, impuesta en 1980 por la dictadura de Augusto Pinochet.

Si triunfa en las urnas la opción Apruebo, será, según muchos analistas, el cierre de la llamada transición, que se inició en 1988, cuando también mediante un plebiscito la gran mayoría de los chilenos dijeron No a la continuidad de Pinochet en el poder.

Visto de la manera más simple, los más tienen ante sí la posibilidad de comenzar a hacer de Chile un país más equitativo y digno para todos, mientras que los pocos que controlan más del 30 por ciento de toda la riqueza se juegan la pérdida de buena parte de sus privilegios.

Todo indica que el Apruebo tendrá una holgada victoria, lo cual es reconocido incluso por partidarios del Rechazo.

La última encuesta previa a la votación, Pulso Ciudadano, reflejó que entre los votantes probables (los que expresaron que acudirán a las urnas), el 84 por ciento marcará Apruebo, contra solo 15,2 que se inclinará por el Rechazo.

En tanto, para la redacción de la nueva ley fundamental, el 77,7 por ciento de esos votantes probables optaría por la Convención Constitucional (con todos sus representantes elegidos por la población) mientras 22,3 se inclina por la Convención Mixta (formada a partes iguales por legisladores en ejercicio y delegados electos).

Con ligeras variaciones, Pulso Ciudadano confirmó la tendencia evidenciada en numerosas encuestas realizadas a lo largo del año, pero aun así incontables voces, sobre todo de partidarios del Apruebo, han llamado a no confiar ciegamente en los sondeos y acudir masivamente a votar como garantía de triunfo.

Al respecto, el presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, dijo recientemente que “hay que ir a votar para que sea abrumador. También hay que garantizar un amplio triunfo de la Convención Constitucional”, coincidiendo con la opinión de otros políticos de izquierda y de centro partidarios del Apruebo.

Teillier alertó sobre la importancia de “tener en cuenta que el objetivo de la derecha es que la diferencia entre el Apruebo y el Rechazo no sea tan grande, y que sea estrecho el margen entre Convención Constitucional y Convención Mixta”.

Esto resulta esencial para validar el apoyo popular a una nueva Constitución, más cuando este plebiscito es valorado como el logro más importante del enorme movimiento de protestas desatado a lo largo de meses tras el llamado estallido social del 18 de octubre de 2019.

Los partidarios del Rechazo, como el político ultraderechista José Antonio Kast, llamado por muchos “el Bosonaro chileno”, han expresado que si vota menos del 50 por ciento del electorado “el plebiscito carecerá de legitimidad”, con las consecuencias que ello pudiera tener para los acontecimientos ulteriores en el país.

Numerosas encuestas han arrojado que la asistencia será alta, por encima del 60 por ciento, aunque Pulso Ciudadano señaló que el 54,6 % de la población con derecho a votar acudirá a ejercer el sufragio, lo que representa algo más de 8.078.000 personas.

Eso no es poco para un país con creciente abstencionismo desde que en 2012 se eliminó el voto obligatorio, hasta el punto de que en las elecciones presidenciales de 2017, en las que venció Sebastián Piñera, solo votó el 49,02 % del electorado.

Además, los partidarios del Rechazo, léase la mayoría de la derecha e incluso algunos personeros del gobierno, trataron, primero, de desestimular la asistencia apelando al miedo al contagio con la Covid-19.

Pero esa campaña ha caído por su propio peso pues se contradice con la política de las autoridades de relajar el confinamiento provocado por la pandemia de Covid-19 para poder reimpulsar la deteriorada economía.

También optaron por alimentar el miedo a la violencia, augurando que el día de las elecciones pudieran ocurrir manifestaciones y desmanes, intentando de paso, también infructuosamente, presentar a los partidarios del cambio como violentistas.

Por eso, teniendo en cuenta la posición de la derecha, empeñada en deslegitimar de cualquier forma el plebiscito como salida a su casi segura derrota, los partidarios del Apruebo han insistido hasta la saciedad en sus campañas electorales a que la población acuda en masa a votar este domingo, cuando las urnas dirán la última palabra.

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