Carapaz: vivir para servir es servir para vivir

Por: Andrés Luna Montalvo.

El ciclismo es un deporte que, a diferencia del fútbol, conviene primero practicarse para entenderlo en su globalidad. Mientras se desarrollan las emociones de la edición 2020 del Tour de Francia, carrera que se celebra desde 1903 y constituye la prueba reina del ciclismo, los ecuatorianos estamos en la obligación de dimensionar la importancia de contar con un corredor nacional en una competencia que la ha ganado, en 107 años, apenas un latinoamericano.

Me ha llamado la atención leer análisis de aficionados que no encuentran encanto en la gran participación que está llevando adelante Richard Carapaz como primer gregario del campeón reinante, Egan Bernal. El ciclismo es un deporte de equipo, y si el equipo gana, todos ganan. Ineos apostó por ganar el Tour con Bernal y para aquello le entregó a los mejores asistentes que tenía a la mano. Carapaz, que ha comprendido que “quien vive para servir sirve para vivir”, ha dicho públicamente que su principal objetivo en el Tour es que Egan salga campeón y, de existir un rédito individual, sería apenas el de conocer la carrera para volver luego a disputarla.

Carapaz no está en el Tour para sumar puntos o subir en la tabla general. Su trabajo es que Ineos, con Bernal, figure como primero. Su tarea no es disputar etapas para ganarlas, sino proteger a su líder, arroparlo, abrirle camino, abastecerlo y si es necesario prestarle su propia bicicleta para que él avance: en eso radica su éxito.

No es la primera vez que cumple a cabalidad esta misión. Fue un gregario en el 2017 cuando abastecía a los líderes del Movistar Team en la Vuelta a España, siendo el primer ecuatoriano en correr una de las “grandes vueltas” europeas. También fue gregario de Mikel Landa, incluso cuando ya era primero en el Giro de Italia y retrocedía para que su compañero español pudiera subirse en el podio de los tres mejores.

El ciclismo es sacrificio, pero no solo físico, sino sobre todo personal. Si Carapaz tiene la oportunidad de ganar una etapa deberá frenar y rezagarse si eso le ayuda a su líder, a su equipo. Sigamos vibrando con este sueño de ver a un ecuatoriano en la élite del deporte mundial, disfrutemos cada etapa y cada transmisión como lo que realmente es: una muestra de trabajo conjunto en donde todas las piezas engranan a la perfección, y si una falla, la máquina se desbarata.