Bicicleta, el transporte más importante del mundo

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Por: Andrés Luna Montalvo

La emergencia mundial de la Covid-19 ha transformado una serie de paradigmas en el planeta y algunos comienzan a mostrarse. Sin transporte público y con la restricción vehicular progresiva, la bicicleta se convirtió en el instrumento de movilidad más usado de los últimos meses y, según Fernando Núñez Sotomayor, médico especialista en Medicina del Deporte, “será el medio de transporte más utilizado en el mundo en la próxima década”.

El documento desarrollado por Núñez, denominado “Recomendaciones para el uso de la bicicleta en tiempos de pandemia por Covid 19 y post pandemia” y patrocinado por la Universidad Central del Ecuador, expone varias recomendaciones para lo que será un futuro inclinado inexcusablemente a este medio de transporte. El uso de luces, evitar rodar con audífonos, circular siempre por la derecha y sugerencias de aseo para evitar la propagación del contagio, forman parte de una guía que circuló justamente la semana en que conmemoramos el Día Mundial de la Bicicleta, 03 de junio, mismo día en que las carreteras del cantón Huaca le arrebataban la vida a Rubén Darío Tatés Pérez, ciclista de la Federación Deportiva del Carchi, quien fue arrollado junto a su hermano mientras entrenaban.

 

Un plantón liderado por el campeón del Giro de Italia, Richard Carapaz (también atropellado en su juventud), Jonathan Caicedo o el mismo Silvio Guerra, exigió justicia en las calles de Tulcán ante un mortal accidente que involucró a un auto oficial del Consejo de la Judicatura. Y es que mientras el ciclista siga arriesgando su vida en las calles, Ecuador no está listo para dar el gran salto a la nueva movilidad.

 

Abarrotados de vehículos, tráfico y arrollamientos continuos, los holandeses decidieron hace 30 años privilegiar el uso de la bicicleta en lo que hoy es, junto a Copenhague, uno de los modelos de movilidad más emblemáticos del planeta. Pero no se trata de construir ciclovías inútiles colocadas arbitrariamente donde no rodaban bicicletas, como erróneamente se aplicó en Quito hace pocos años, sino de generar una política integral en favor del ciclismo lúdico, recreativo, deportivo, pero sobre todo de transporte.

Incentivar el uso de la bicicleta con estímulos laborales, económicos y tributarios es parte del proceso; vender bicicletas más baratas, integrar el transporte público junto a seguros estacionamientos de bicicletas, campañas razonables de socialización y sobre todo una convicción de que estamos caminando, o mejor, rodando por el camino correcto y no declinar a mitad de la vía, es lo que la sociedad espera para darle luz verde a todas las ganas que acompañan a los ecuatorianos de empoderarse de las vías y hacer del espacio público una atmósfera de convivencia real entre todas las formas de movilidad.

Que la vida de Rubén Darío y de todos los mártires que han sido homenajeados con las “bicis fantasma” pintadas de blanco encadenadas a los postes, cada vez más numerosas en las calles, no sea en vano y podamos rendirles tributo a través del triunfo de la movilidad alternativa.